Hidrógeno renovable en México: primer paso hacia su regulación y oportunidades para la industria

Executive Summary

  • Se aprueba una minuta para incorporar por primera vez la definición de hidrógeno renovable en la Ley General de Cambio Climático (LGCC). 
  • La reforma no crea obligaciones inmediatas, pero establece la base jurídica para su futura regulación. 
  • El hidrógeno renovable se posiciona como herramienta clave de descarbonización en sectores industriales y de transporte. 
  • Actualmente, no existe regulación específica en México, por lo que los proyectos operan bajo estándares internacionales. 
  • Se anticipa el desarrollo de regulación secundaria por diversas autoridades, aunque las competencias aún no están claramente definidas

I. Antecedentes

El pasado 29 de abril de 2026, la Cámara de Diputados aprobó una minuta de decreto que propone reformar la Ley General de Cambio Climático (LGCC) para incorporar una definición legal de hidrógeno renovable.

Aunque el decreto aún debe ser ratificado por el Senado y publicado en el Diario Oficial de la Federación, su aprobación representa un avance relevante en la construcción de un marco jurídico para tecnologías emergentes en la transición energética.

La minuta propone adicionar la fracción XXIII Bis al artículo 3 de la LGCC, estableciendo la siguiente definición:

“Hidrógeno Renovable: Aquel producido mediante el uso de energía renovable o electricidad producida con fuentes renovables.”

Este enfoque se alinea con criterios regulatorios internacionales, donde el elemento clave para clasificar al hidrógeno como renovable es el origen de la energía utilizada en su producción. En otras palabras, no basta con producir hidrógeno: es necesario acreditar que la electricidad empleada proviene de fuentes limpias.

III. ¿Qué es el hidrógeno y por qué es relevante para la descarbonización?

El hidrógeno es el elemento químico más abundante del universo, pero en la Tierra no se encuentra de forma aislada, por lo que debe producirse a partir de otras sustancias (como el agua o el gas natural).

¿Es un combustible?

Sí. El hidrógeno puede utilizarse como combustible y, al hacerlo, libera energía sin emitir dióxido de carbono (CO₂), sino principalmente vapor de agua.

¿Cómo funciona en términos energéticos?

El hidrógeno no es una fuente primaria de energía (como el sol o el viento), sino un medio para almacenar y transportar energía.

Esto implica un proceso en tres etapas:

  1. Se genera energía (por ejemplo, electricidad renovable). 
  2. Esa energía se utiliza para producir hidrógeno. 
  3. El hidrógeno se almacena, transporta y posteriormente se utiliza para generar energía nuevamente. 

En términos simples, funciona como una “batería química” que permite usar energía en momentos o lugares distintos a donde se generó.

¿Qué es la electrólisis?

La electrólisis es el proceso mediante el cual se utiliza electricidad para separar el agua (H₂O) en hidrógeno y oxígeno.

Cuando la electricidad proviene de fuentes renovables (solar, eólica), el resultado es hidrógeno renovable.

¿Qué es la electrificación directa y por qué no siempre es viable?

La electrificación directa consiste en sustituir combustibles fósiles por electricidad (por ejemplo, vehículos eléctricos).

Sin embargo, existen sectores donde esto no es técnicamente viable o eficiente, como:

  • Procesos industriales de muy alta temperatura 
  • Transporte pesado de larga distancia 

En estos casos, el hidrógeno puede funcionar como una alternativa, al permitir generar energía sin depender de baterías.

Tipos de hidrógeno según su impacto ambiental

  • Hidrógeno gris: producido con gas natural; genera altas emisiones. 
  • Hidrógeno azul: similar al gris, pero con captura parcial de carbono. 
  • Hidrógeno renovable (verde): producido con energías limpias; sin emisiones relevantes. 

Solo este último contribuye plenamente a objetivos de descarbonización.

Si es tan prometedor, ¿por qué no se usa ampliamente?

A pesar de su potencial, el hidrógeno renovable enfrenta obstáculos importantes:

  • Costos elevados: su producción (especialmente por electrólisis) sigue siendo más cara que los combustibles fósiles. 
  • Alta demanda energética: producir hidrógeno requiere grandes cantidades de electricidad. 
  • Infraestructura limitada: existen pocos sistemas de almacenamiento, transporte y distribución. 
  • Falta de regulación clara: la ausencia de marcos normativos genera incertidumbre para inversionistas. 
  • Eficiencia energética: el proceso completo (producir, almacenar y reconvertir energía) implica pérdidas. 

Por ello, su adopción actual se concentra en proyectos piloto o en sectores específicos.

IV. Reconocimiento como herramienta de mitigación climática

La inclusión del hidrógeno renovable en la LGCC implica su reconocimiento como instrumento de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero.

Esto permite:

  • Su incorporación en políticas públicas climáticas. 
  • Su uso como base para proyectos de descarbonización. 
  • Su integración en estrategias ESG y financiamiento sostenible. 

La reforma no impone obligaciones inmediatas, pero establece un punto de partida normativo.

V. Análisis regulatorio: ¿por qué en la LGCC y no en la Ley de Biocombustibles?

Si el hidrógeno renovable puede utilizarse como combustible, surge una pregunta relevante:
¿por qué regularlo en la LGCC y no en la Ley de Biocombustibles?

La respuesta radica en su naturaleza:

  • No proviene de biomasa, a diferencia de los biocombustibles. 
  • Tiene aplicaciones transversales en múltiples sectores. 
  • Su principal valor es como herramienta climática, no únicamente como producto energético. 

Su inclusión en la LGCC permite regularlo desde una lógica de mitigación de emisiones y no limitarlo a un sector específico.

VI. Marco actual: regulación y práctica en México

Actualmente, México no cuenta con un marco regulatorio integral específico para el hidrógeno renovable.

No obstante, ya existen proyectos piloto y propuestas de desarrollo, principalmente vinculados a energías renovables y potencial exportación.

En la práctica, estos proyectos operan bajo:

  • Regulación ambiental y de seguridad industrial 
  • Normativa aplicable a instalaciones energéticas 
  • Estándares internacionales 

Entre estos últimos destacan:

  • ISO 19870-1 (actualizada en 2026), sobre contabilización de emisiones en el ciclo de vida del hidrógeno. 
  • NFPA 2 (edición 2023), relativa a seguridad en tecnologías de hidrógeno. 

VII. Implicaciones regulatorias futuras

El decreto constituiría el primer paso hacia la emisión de regulación secundaria.

Es previsible que distintas autoridades participen conforme a sus competencias, entre ellas:

  • Autoridades del sector energético (como la Comisión Nacional de Energía, CNE
  • Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) 
  • Otras dependencias según el sector de aplicación 

No obstante, aún no existe una asignación expresa de competencias regulatorias específicas para el hidrógeno, lo que deberá definirse en etapas posteriores.

VIII. Recomendaciones para empresas

  • Monitoreo regulatorio: dar seguimiento al proceso legislativo y normativo. 
  • Evaluación de oportunidades: identificar aplicaciones potenciales en operaciones intensivas en energía.
  • Uso de estándares internacionales: como referencia técnica y de cumplimiento. 

En Vega Guerrero & Asociados contamos con un equipo especializado en derecho ambiental, energético y regulatorio, con experiencia en el acompañamiento integral de proyectos vinculados a la transición energética. Nuestro equipo se encuentra en posición de asesorar en la identificación de riesgos y oportunidades regulatorias, así como en la estructuración legal de proyectos relacionados con hidrógeno renovable y otras tecnologías sostenibles. En caso de cualquier duda, contáctanos.

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