IA en la mira: lo que la nueva revisión de inversión extranjera significa para las operaciones de M&A en México

El Senado aprobó un filtro de seguridad nacional para adquisiciones extranjeras en sectores estratégicos. La inteligencia artificial está en la lista, aunque la reforma no la define. Esto es lo que compradores y vendedores deben revisar desde hoy.

El 30 de septiembre de 2026, el Senado de la República aprobó una reforma a la Ley de Inversión Extranjera que crea un mecanismo de revisión de adquisiciones por razones de seguridad nacional. Para quien compra, vende o busca un socio extranjero en México, la reforma cambia la forma en que se estructuran y se calendarizan las operaciones, sobre todo en el sector tecnológico.

La reforma exige autorización previa de la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras (CNIE) cuando un inversionista extranjero pretenda adquirir, de forma directa o indirecta, más del 49% del capital de una sociedad mexicana que realice actividades estratégicas y cuyos activos superen un umbral. Ese umbral todavía no existe: la CNIE tendrá 180 días naturales para publicarlo. Por debajo del umbral, la notificación será voluntaria.

La CNIE se amplía e incorpora con voz y voto a las secretarías de la Defensa Nacional, de Marina y de Seguridad, además de la Agencia de Transformación Digital. Podrá autorizar la operación, autorizarla con condiciones o negarla. Transmitir acciones a pesar de una negativa se sancionará con multas de 5,000 a 200,000 veces el valor diario de la UMA.

La minuta pasa ahora a la Cámara de Diputados.

¿Qué significa «inteligencia artificial» para efectos de la reforma?

La reforma no define la inteligencia artificial. Pero la lista de actividades estratégicas, según la cobertura del texto aprobado, la alcanza por tres vías distintas:

  1. Infraestructura. Se incluyen la infraestructura física o virtual, el tratamiento y almacenamiento de datos y los sistemas digitales. Aquí entran los centros de datos y los servicios de nube que sostienen la IA.
  2. Tecnología. La IA aparece junto con la robótica, los semiconductores y la ciberseguridad como tecnología crítica o de doble uso. Aquí entran quienes desarrollan modelos, software y aplicaciones.
  3. Datos. Se incluyen las empresas con acceso o control de información sensible, incluidos datos personales. Aquí entran fintech, salud, telecomunicaciones, comercio electrónico y cualquier negocio cuyo valor esté en sus bases de datos.

En la práctica, una empresa puede quedar sujeta a revisión sin «hacer IA» en sentido estricto. Basta con que opere la infraestructura o administre los datos de los que la IA depende.

Un modelo conocido

El diseño se parece mucho al del Comité de Inversión Extranjera de Estados Unidos (CFIUS), que da un trato especial a las empresas de tecnologías críticas, infraestructura crítica y datos personales sensibles, conocidas como TID businesses. Para los inversionistas estadounidenses la lógica será familiar. Para las empresas mexicanas es un cambio de paradigma: el comprador ya no solo analiza la empresa, también analiza si el Estado aprobará la compra.

Implicaciones prácticas

Due diligence regulatoria. Hay que revisar cada una de las tres capas: infraestructura, tecnología y datos, no solo el giro declarado de la empresa.

Condición suspensiva. La autorización de la CNIE debe pactarse como condición para el cierre, y hay que acordar quién asume el riesgo si se niega o si llega con condiciones (desinversiones, obligaciones de reporte, restricciones operativas).

Calendario. Las fechas límite de cierre (long-stop dates) tienen que contemplar el procedimiento ante la CNIE y sus posibles prórrogas.

Estructuras indirectas. Las adquisiciones indirectas están cubiertas, así que la compra de una sociedad tenedora en el extranjero puede activar la revisión en México.

Notificación voluntaria. Por debajo del umbral, notificar a la CNIE de forma voluntaria puede ser una herramienta útil para dar certeza a la operación.

Lo que sigue

Falta el voto de la Cámara de Diputados, la publicación del umbral de activos y los criterios que aplicará la CNIE. Mientras tanto, cualquier operación en el sector tecnológico que hoy se negocie debería incluir este riesgo desde la carta de intención.

En Vega Guerrero daremos seguimiento al proceso legislativo y a su implementación.

Joaquín Vega Martínez, Founding Partner | Vega Guerrero

Joaquin.vega@vegaguerrero.com 

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